Transcurre la mañana entre los sonidos de las mariposas devorando las tripas y los gusanos arrastrándose entre las caricias putrefactas.
Pasan las horas del sol y las moscas y Nak sigue en la cama esperando que su pesadilla vomita más imágenes.
La cartera está vacía,el olor a coliflor se expande por la ciudad y parece que va a ser un mal día.
Nak cierra los ojos y deja que sus fracasos de mirada turbia abusen de él.
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