Fuegos artificiales solo para ellos. Las farolas lamen la chapa del automóvil. Sombras refugiándose en los soportales. La luz tenue del salpicadero. Voces que ya no reconoce. Gestos ambivalentes,intercambiables crípticos.El aliento acaricia el cuello. Tan cerca la piel.El espejo retrovisor devolviendo una imagen distorsionada. Lo que aguardan es todo o es nada; lo que tienen les parece suficiente, siempre o hasta que deje de serlo.
Un eslabón intransferible. Sobre esto construirán un artefacto tan imperdurable como inútil, tan desequilibrado, intermitente y efímero como esa piel que se deja acariciar. Un latido recorre toda la ciudad, solo ellos reconocen la señal. Un roce. El caleidoscopio del ritmo. Carrusel averiado y caballitos desbocados.Espejos rotos y reflejos dorados.
Signos que descifran mientras revuelven los cubitos de su copa. Un lenguaje propio y un destino tan banal, tan predecible. Prefiere no saber,deja que la corriente le arrastre a territorio conocido, deslizándose en paralelo, elucubrando un final mientras el amanecer funde a negro.