martes, 7 de julio de 2026

Nak 538

Las vías marchan hacia la muerte; inseguras, paralelas. El reloj dio 28 puñaladas resonantes. Luces de lascivia barata en neón: Nak golpea la puerta de las tabernas buscando prostitutas tísicas para Molibdeno. Pasan los trenes, estiletes de la añoranza, hacia el lugar de las ejecuciones rituales.

No es posible la redención para Nak y Molibdeno. La luz se abre paso en la noche, malla de desencuentros para iluminar cadáveres tímidos que no bailan, que no besan, que no desean.

La brisa nocturna rezuma a muerte.

El viento acaricia la superficie lisa de los raíles.

Cuesta trabajo pensar en la salvación de los infelices, piensa el Ciudadano antes de que la locomotora le parta otra vez el cráneo de modo seco, ligero; casi sensual.


Westplaw revisited

 Mujeres desconocidas pasean por la calle engalanada con banderas negras. Días con la luminosidad perfecta de lo inútil, de fulgor extraño aboyando en el calendario triste. Viajamos más allá del Océano. Nubes de tormenta cabalgando en el cielo. Le gustaban los horribles espectáculos de vulgaridades decadentes: las palomas de enorme pico, las atrevidas danzas de elefantes devorando hombres de pelo canoso y pies grandes. También frecuentaban tugurios donde poder contar las gotas de sangre rodeando los labios de las jóvenes escondidas en la penumbra, donde se ignoraba la bilis que asomaba entre las vetas de mármol de los veladores.

En la terraza del bar el tiempo se detiene. Los ñandúes polacos bailan un fox-trot al compás de la orquestina. Los parroquianos agitaban los vasos de licor mientras afuera caía una lluvia inexistente. Un inoportuno cambio de la brisa y pompas de música cayeron sobre mi bebida. El aire olía a truenos y relámpagos. Las nubes acunaban sueños. Había soledad, personas asomadas a los balcones esperando la lluvia y una voz exclamando: "¡Qué devaneo!"

Una agradable caminata a la orilla del Océano que no quiere devorar soles. Pasaron bandadas de golondrinas, tiré piedrecillas al estanque y comprobé que los tratantes de sueños estaban en huelga. Una muchacha se despereza ante la ventana. La luz de un flexo esculpe su cuerpo. No hay tiempo en los relojes. Amanecí agotado entre sus brazos; al menos el sueño terminaba así. Los cadáveres guardaban, con disciplina, su turno frente al muelle; uno a uno caían al mar con suavidad, arrancando un sonido tenue. El repiqueteo asmático del teléfono ahogado en la pecera, donde encontraron calcinado al último recaudador de sueños, y las acrobacias de los aprendices de suicidas antes de que se desintegrasen contra los adoquines. El sol aplastaba sombras. Un trago de aire y polvo. El camarero se suicidaba los días pares y los clientes se apuñalaban entre sí todos los jueves de calma chicha y los días de lluvia de zumo de manzana. Queríamos que pasase algo y Eric Satie agitaba su pañuelo rojo. Corrimos hacia él intentando atrapar las pompas de música que salían de su pipa-piano. Sonrisas sin motivo en el fotomatón ofreciendo una fotografía descolorida con un grupo de sonrientes desconocidos. Esperábamos a que se acabase la cerveza, a que se terminasen los atardeceres; tal vez, con suerte, podríamos acabar flotando alegremente, panza arriba, en el Océano y ser, algún día, una lágrima verde o, simplemente, un náufrago en tus ojos.

lunes, 6 de julio de 2026

Falsend 2.0 revisited

           Lejos aúlla el océano. Cabellos prisioneros, dedos que se desmayan.

Ciudadanos y tratantes de sueños golpean a un ñandú polaco. . Un encuentro de estrellas fugaces. Caricias lentas entre la oscuridad del abandono. Música para los sordos que hacen el amor dando alaridos. Un sentimiento recorre la piel fresca, hecha para ser mordisqueada, para ser surcada en nuevas singladuras.

Huele a estancias vacías. Una flor grita y las colinas flotantes cabalgan sobre un océano interminable.

Jugar a esconderse  tras los vidrios empañados. El neón bailotea sobre las ráfagas de lluvia. Dolor, angustia y, lejos, unos ojos que atrapan amaneceres .La brisa dibuja un rostro. Sobran palabras .Suave, muy suave como el roce de un vestido que resbala piel abajo. Parecen frescos, suaves, húmedos; hechos para ser besados, la mano se detiene en los cabellos. 

Piel y viento. Grita el océano celoso. Huyen gaviotas. Desean atraparnos antes de que salga el sol. Todavía tenemos tiempo para eludir los calendarios  que ignoran todo. Agárrate a mi cuerpo.


Poco a poco, la luz. Bosteza la luna reflejada en su mirada.. Deslizarse suavemente, sin miedo, sin pensar en sus asquerosas manos sobando tu cuerpo, bebiendo tus ojos, ahogando tu mirada de brisa fresca. Contemplar el suicidio lento de las olas en la playa. Un velero solitario desafía al sol adormilado. Caen los brazos eludiendo el postrero abrazo.

Las manos dibujando ríos sobre tu cabello. Te metieron en un ridículo cochecito color avellana. Ellos sonreían mientras me golpeaban sin ganas, sin odio; cumpliendo el ritual. Tosí y escupí sangre.

Aspirar el aire tormentoso. Dar patadas a los botes vacíos. El océano parecía reírse, le lancé una piedra. Aguardo a que venga la noche para esconder mi tristeza mientras suenan viejas tonadas de amor

domingo, 5 de julio de 2026

Bontierlaw 2.0 revisited

 El viento azul arrancando trocitos de alma, arrastrando aullidos del pasado, empujando imágenes. La lluvia y los pedazos rotos de los espejos. A lo lejos las parejas de suicidas cíclicos agradecen al público su inestimable colaboración.  Ha empezado la temporada de las mentiras piadosas para los agonizantes. Un hombre vende sus ojos a los oficinistas que esperan el penúltimo tranvía.                                                            Ajena al tiempo ,al dolor, al mundo que construyó se aleja despacio, acuchillando todo lo que se mueve, todo lo que no brilla. Obviando las señales de los tratantes de sueños; altiva y lejana se pierde entre la masa vociferante de los ñandúes polacos.                                                                                                Lejana y fría ya no puede recuperar lo que fue suyo. Distante juguetea con el filo del cuchillo que usa en sus ceremonias. Inexpresiva deja pasar los segundos y hace sentir su aliento helado en la boca del condenado sonriente.  A veces puede sentir algo en su negro interior, pero no lo reconoce como suyo. Absurdamente intenta recuperar el suelo que ya no existe, absurdamente acuchilla el aire vacío, soslaya las imágenes borrosas e inventa encuentros poblados de monstruos..                                                                         Su cuerpo, agotado en la monotonía ritual, se abandona. Nada puede traspasar su coraza. Inexpresiva; los signos revelados en los sueños y la noche apareciendo en sus ojos.                                                                                                                                                                                                                                         El día comienza con luces extrañas y aullidos de los desesperados, con el ritual hermoso de la mentira al oído y el beso en la mejilla. Nuevas ilusiones prendidas con alfileres, la sonrisa descolgada, el sol en la cara y todo sería un comienzo como cualquier otro.

jueves, 25 de junio de 2026

Falsend 1.0 revisited.

 Torbellinos de edificios pensados para suicidas exigentes. Repeticiones de la misma cara una y otra vez. Los tranvías arrastran cuerpos de los ñandúes polacos atropellados. Oficinistas de mirada perdida se agolpan en las callejuelas malolientes para olvidar que sólo matan el tiempo tratando de huir de los tratantes de sueños.

Las pesadillas recobradas envuelven Falsend mientras los Ciudadanos duermen entre sábanas de satén. Sonrisas al camarero tuerto que  sirve otra ronda. Algunos creyeron ver al joven Nak tirando piedras a una farola , pero la noche había cambiado a rojo y los buitres ya no querían bailar.