Otra noche ¿o es la misma repetida en bucle? Sentir el vacío en las tripas, el vértigo ,el ansia por llegar más lejos, la emoción en la punta de los dedos, la ilusión de lo conocido ,de lo nuevo, de lo extraño; disfrutar con cada giro del camino, agarrarse en cada curva sin temor a derrapar.
Comenzar en cualquier lugar. Una mirada brillante, una frase acerada, un gesto enigmático. Saltando, corriendo; sin objetico fijo. Hacia las luces, hacia las sombras; eludiendo pactos, sellando alianzas. Apurando ese cigarrillo. Buscando otra copa. Sin sed, con hambre. ¿Acaso no somos todos lobos?
La barra. La fauna acodado en ella. Humo, sudor, voces en grito y deseos de susurrar al oído. Buscar el roce. ¿Casualidad? Aquí no hay espacio para la casualidad. La búsqueda comienza desde que comienza el atardecer. No hay caminos que recorrer. No hay metas. ¿Quién sabe dónde terminaremos?
Hay retazos de conversaciones. Lenguas trabadas. Mejillas arreboladas. Ojos inyectados en sangre. Narices rojas. Puertas cerradas en los baños atestados. La música a volumen hiriente. Sentir las notas en el plexo solar. Duelen las piernas. Seguir bailando.
Desear el deseo. Buscar esa mirada, tomar esa mano, escaparse por el atajo, dejarse llevar, empaparse de fluidos. Reírse al ver salir el sol en habitaciones desconocidas en las que alguien ha hecho colección de botellas vacías. Reírse al verse reflejado en el espejo y saber que otra vez te has abandonado.