Silencio. Océano, Lluvia. Sombras. Siluetas diluyéndose en el contraluz del atardecer. Alguien se sube el cuello del abrigo y se estremece de frío.
Una mirada húmeda No hay nada que entender. Las olas lamiendo las escaleras del malecón. Quizás quieras comprender algún día. Noches extrañas de otoño. Deambular por calles tristes. Los charcos no reflejan el cielo.
No hay itinerario, no hay destino. Los charcos no reflejan el cielo.
El espejo no devuelve la mirada de agua. Andar en silencio. No hay necesidad de palabras. Los bolsillos llenos de arena, la piel vacía de sensaciones.
Un salto de fe. Buscar esos ojos de agua. Deslizándose entre las sombras. No necesitamos más respuestas. Aguardamos que el sol se hunda en el Océano y las calles vuelvan a ser tan oscuras y húmedas como sus ojos.
