A veces es solo el gesto de rascarse la oreja. Esa chaqueta de colores imposibles. La fisonomía de un joven y asombrado Joseph Cotten. Auténtico principiante. La elegancia sin esfuerzo. La llana generosidad.
La playa en los mediodías resacosos. Las gafas de sol. El agua fría del Océano. Aventuras imaginadas. Sucesos reales. Preguntas trascendentes. Un precursor. La tendencia sin pretensiones. La sonrisa fácil y la mente rápida.
Otros lugares, otras maneras. La referencia en tardes grises y noches en galerías atestadas de bares, en extrañas noches sorteando presencias camufladas en guardapolvos grises.
Bonhomía de manual. Columna sobre la que se sostenía el armazón colapsado. Recuerdo de días pasados, certeza de años perdidos.