viernes, 14 de junio de 2013

Nak 205.0

Tu verano, mi condena; nuestro desastre, vuestro placer. 
Vuestros aciertos, nuestros errores; tu victoria, mi derrota. 
Y así, en una letanía inconexa, hasta que los sueños devoraban a Nak, las palabras se amontonaban entre las sábanas usadas y el goteo del grifo. 
Amanecía en azul sucio mientras Nak seguía luchando contra sus miserias.




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