"¿Debo preocuparme?-musitó Nak al oído del vacío. El silencio permaneció en el aire aguardando esas alas inexistentes o esa brisa que decían que soplaba en noches que ya no volverán..
La pregunta seguía en sus labios y sus dedos buscaron la nada para sentirse más tranquilo, entonces percibió algo parecido al frío de unos pequeños dientes en sus tripas y el hielo en la palma de su mano.

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