domingo, 6 de octubre de 2013

Nak 233.0

La angustia pugnaba en sus tripas contra los bichos negros. Las calles, vacías y silenciosas, mostraban los rastros de las vomitonas de las muchachas después de realizar gargantas profundas a los Ciudadanos sebosos y malolientes.

Nak se agarraba la barriga y aguantaba las arcadas. Expulsó el contenido de su vientre sobre un ñandú polaco. Amanecía en púrpura y ya no había más caminos que llevasen a casa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario