Mañanas de boca pastosa y zumbidos, de cartera vacía y sueños robados.
Tardes de puñaladas y miradas perdidas, de vagones de metro con olor a derrota.
Anocheceres de cerveza caliente, manos frías y un beso lánguido,.
Y siempre suena esa canción que no quiere olvidar.

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