No hacen falta palabras, no hacen falta caricias, no hacen falta gestos; solamente hace falta guardar el silencio y esperar que la brisa gire hacia otros horizontes.
Protege este momento y aguarda que tus alas negras te lleven hacia el lugar deseado. Cierra los ojos y atesora ese instante para aquellos que saben que no hay principio ni fin.
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