lunes, 6 de julio de 2026

Falsend 2.0 revisited

           Lejos aúlla el océano. Cabellos prisioneros, dedos que se desmayan.

Ciudadanos y tratantes de sueños golpean a un ñandú polaco. . Un encuentro de estrellas fugaces. Caricias lentas entre la oscuridad del abandono. Música para los sordos que hacen el amor dando alaridos. Un sentimiento recorre la piel fresca, hecha para ser mordisqueada, para ser surcada en nuevas singladuras.

Huele a estancias vacías. Una flor grita y las colinas flotantes cabalgan sobre un océano interminable.

Jugar a esconderse  tras los vidrios empañados. El neón bailotea sobre las ráfagas de lluvia. Dolor, angustia y, lejos, unos ojos que atrapan amaneceres .La brisa dibuja un rostro. Sobran palabras .Suave, muy suave como el roce de un vestido que resbala piel abajo. Parecen frescos, suaves, húmedos; hechos para ser besados, la mano se detiene en los cabellos. 

Piel y viento. Grita el océano celoso. Huyen gaviotas. Desean atraparnos antes de que salga el sol. Todavía tenemos tiempo para eludir los calendarios  que ignoran todo. Agárrate a mi cuerpo.


Poco a poco, la luz. Bosteza la luna reflejada en su mirada.. Deslizarse suavemente, sin miedo, sin pensar en sus asquerosas manos sobando tu cuerpo, bebiendo tus ojos, ahogando tu mirada de brisa fresca. Contemplar el suicidio lento de las olas en la playa. Un velero solitario desafía al sol adormilado. Caen los brazos eludiendo el postrero abrazo.

Las manos dibujando ríos sobre tu cabello. Te metieron en un ridículo cochecito color avellana. Ellos sonreían mientras me golpeaban sin ganas, sin odio; cumpliendo el ritual. Tosí y escupí sangre.

Aspirar el aire tormentoso. Dar patadas a los botes vacíos. El océano parecía reírse, le lancé una piedra. Aguardo a que venga la noche para esconder mi tristeza mientras suenan viejas tonadas de amor

domingo, 5 de julio de 2026

Bontierlaw 2.0 revisited

 El viento azul arrancando trocitos de alma, arrastrando aullidos del pasado, empujando imágenes. La lluvia y los pedazos rotos de los espejos. A lo lejos las parejas de suicidas cíclicos agradecen al público su inestimable colaboración.  Ha empezado la temporada de las mentiras piadosas para los agonizantes. Un hombre vende sus ojos a los oficinistas que esperan el penúltimo tranvía.                                                            Ajena al tiempo ,al dolor, al mundo que construyó se aleja despacio, acuchillando todo lo que se mueve, todo lo que no brilla. Obviando las señales de los tratantes de sueños; altiva y lejana se pierde entre la masa vociferante de los ñandúes polacos.                                                                                                Lejana y fría ya no puede recuperar lo que fue suyo. Distante juguetea con el filo del cuchillo que usa en sus ceremonias. Inexpresiva deja pasar los segundos y hace sentir su aliento helado en la boca del condenado sonriente.  A veces puede sentir algo en su negro interior, pero no lo reconoce como suyo. Absurdamente intenta recuperar el suelo que ya no existe, absurdamente acuchilla el aire vacío, soslaya las imágenes borrosas e inventa encuentros poblados de monstruos..                                                                         Su cuerpo, agotado en la monotonía ritual, se abandona. Nada puede traspasar su coraza. Inexpresiva; los signos revelados en los sueños y la noche apareciendo en sus ojos.                                                                                                                                                                                                                                         El día comienza con luces extrañas y aullidos de los desesperados, con el ritual hermoso de la mentira al oído y el beso en la mejilla. Nuevas ilusiones prendidas con alfileres, la sonrisa descolgada, el sol en la cara y todo sería un comienzo como cualquier otro.