Atrapado en una ratonera que emite notas discordantes Nak se deja llevar en el vagón de Metro hacia el ascensor que le lleva a una vorágine de imágenes de labios mentirosos, coños húmedos y roedores devorando entrañas de pacotilla.
Apenas queda lugar para albergar una esperanza, apenas un leve empujón de brisa, una sonrisa falsa que ayude a terminar el día.
Nak ve alejarse al Metronauta, sabe que volverán a encontrarse en cualquier línea tangente de las pesadillas ,por eso sonríen y no aguardan a que el reloj apuñale más horas.
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