jueves, 3 de julio de 2014

Calma

La noche se desliza asquerosa sobre asfalto pegajoso. La calma chicha oceánica que inspiró los mejores vómitos y sudores. 
Pieles de serpiente y aprendices de torturador. La luna y las nubes en cielos de jirones de cartón. Comenzamos a reírnos. Vodka y ginebra. 
La casa donde los sueños se pudren. Esas ventanas abiertas a la noche, abiertas a las pesadillas; abiertas al abismo.







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