Esperamos con los ojos abiertos a que el sol aparezca en el horizonte.
Nuestros cuerpos cansados, nuestras mentes vacías.
Nada cambia, todo permanece; el reloj se ríe sobre la torre, sólo aguardamos que algo suceda, que la brisa nos arranque una leve sonrisa para que poder sentirnos vivos.

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