Si dejase de volar entre esos nubarrones, continuaría anidando en tus peores pensamientos.
Si dejase de respirar el aire fresco de la mañana, permanecería enquistado en tus sueños monstruosos.
Así que continúo en el aire negro del cielo, sorteando nubarrones para evitar que tus pesadillas te rocen al despertar.
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