Desgarrándose en silencio en mitad de un estado de ánimo, rompiéndose en pedazos entre sonrisas de circunstancias, arañando el suelo de la derrota, comiendo el polvo .
Sólo el deseo de hacerse un ovillo en un rincón. No molestar demasiado, no llamar la atención aunque los aullidos silenciosos sigan en la garganta.
Mimetizarse con el entorno ,no importunar, intentar pasar desapercibido y dejarse descuartizar despacio por la angustia.
Pasando así los instantes y sabiendo que la noche sólo acaba de empezar.
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