miércoles, 7 de enero de 2026

Nak 533.0 (Fatum revisited)

El Océano se intuye en los olores y las miradas; se deconstruye un amanecer hipnótico. Ciudadanos y metronautas desayunando sus mentiras mientras aguardan en la estación.

La mañana sorprendió a Nak pintando una sonrisa falsa en un mediodía de ciencia ficción. Las señales se mostraban por toda la ciudad: ñandúes polacos señalando al oeste, el Ruysm crecido con aguas de color magenta, ululadores de los pantanos danzando en círculos, muchachas pálidas buscando oficinistas díscolos, el Océano devorando surfistas...

En la terminal del ferrocarril aéreo se acumulaban despedidas en sórdida hipocresía. La noche, finalmente, le sorprendió arrancando pesadillas de su almohada, tal como habían anunciado todos los signos.




martes, 6 de enero de 2026

The Young Men.

Allí llegan, arrastran los pies, la mirada fija en el infinito. No preguntéis: la respuesta no os va a gustar.

Regresan con el corazón abrasado y en las manos los restos de lo que fue su alma ¿Quién se atreverá a cruzar con ellos la línea?

Vuelven desde el fondo de las pesadillas. Ha sido un viaje del que solo se retorna con el hielo en la mirada. No intentéis redimirles; han visto demasiado, han comprobado cómo funciona el mecanismo y lo han comprendido.

Si queréis vivir en la ignorancia, no preguntéis. Si queréis seguir en vuestra plácida existencia, dejadles seguir hacia adelante con su mirada perdida, su corazón en pedazos y su alma destruida. Si, aun así, deseáis conocer su itinerario, solo tendréis que preguntar: ¿Dónde habéis estado?













viernes, 2 de enero de 2026

Límites

Quisiera retomar el juego, pero desconoce que las reglas ya no son las que antes le permitían doblegar al adversario. Intenta las viejas tretas que funcionaban en el pasado, y estas son ya tan conocidas que el contrincante solo tiene que mantenerse firme para evitar los dardos. El campo de juego ha cambiado, no sirven las tácticas que aseguraban victorias y se encuentra totalmente fuera del tablero.

Añora sentirse el centro de atención; echa de menos saber que le tiene en su poder; extraña chascar los dedos y tenerle a su lado, dispuesto a recoger las migajas que ofrece.

Desearía retomar el juego del poder y aprieta fuerte los puños al comprobar que, para eso, hacen falta dos y ya no hay nadie en la habitación.





miércoles, 31 de diciembre de 2025

NAK 532.0

 Nak anhela desaparecer durante un instante. Piensa en lo fácil que sería dejarse llevar por los espejismos de las colinas flotantes, sumergirse en las frías aguas del océano o, simplemente, decidir rendirse mientras la tarde se llena de muchachas pálidas persiguiendo oficinistas histéricos.

Los tratantes de sueños se guarecen de los aguaceros en los callejones. Pasa el eterno tranvía amarillo, esquivando los cuerpos de los ñandúes polacos ebrios. Los ciudadanos buscan en sus carteras billetes arrugados para el sexo ritual y mecánico.

Nak vaga por la ciudad. Sin noticias de Molibdeno. Kapek le susurra extrañas palabras al oído. Cae un aguacero  que hiela hasta el alma; Nak está agotado y solo puede mascullar frases sin sentido. Se desploma en el umbral de un portal desconocido. Ha llegado la temporada de los desechos en flor.




lunes, 29 de diciembre de 2025

2025. (Nak hace balance)

"El comienzo es el principio del fin. Terminan las sonrisas con cajas cerradas. Comienzan amistades. Se suelta más lastre: lastre de hipocresía, lastre de estupidez y petardeo. 

Otros comienzos. Extraños comienzos con seres aún más extraños a los que no quiero ni deseo calificar. Tardes largas de ordenador y legajos; mañanas de bicicleta.  Alguna noche en la que quise creer en la bondad de las personas ,pero descubrí, al final, que, con seres que nada aportan ,el silencio es la opción deseable.

Siempre el Océano y la sal. Saber que se va apagando una luz y resignarse a disfrutar de sus momentos de brillo. Llegar, por fin, al convencimiento de que la familia nos es impuesta y tenemos que tragar con unos sinvergüenzas de marca mayor. Más peso muerto fuera, lejos; la comunicación justa y que cada cual haga lo que considere necesario. El enfrentamiento solo alimenta al narcisista.

 Mañanas y tardes que solo se pueden compartir en voz baja. Mañanas y tardes de risas, porque siempre hay risas. Mañanas y tardes de complicidad. Los ojos, la piel; no hacen falta palabras.

Cambios. Cambios muy drásticos. Cambios esenciales. Cambios que dan vértigo. Cambios que descolocan y, a la vez, reordenan la línea vital. 

Aviones. Aeropuertos. Coches de alquiler. Ver cómo todos se van haciendo adultos, ver cómo todos envejecemos con mejor o peor suerte. Saber que casi todo lo bueno que sucede es ya es una bola extra.

La música. Siempre hay música. Y un parto. Más difícil de lo que pudiese parecer; más complicado de lo que hubiese deseado. Muchas horas, mucho sueño perdido y la sensación de que podría ser un poco mejor, pero también mucho peor.

El camino recorrido no ha sido siempre fácil ni agradable. En ocasiones, el itinerario contenía etapas complicadas. Hubo momentos en los que la ruta se suavizaba y nos deslizábamos hacia la meta de modo automático, suave, seguro. La carretera nos llevaba a lugares insospechados, a sitios comunes, a parajes de ensueño, a puntos de pesadilla, a espacios por descubrir. La sensación de ir siempre acompañado. Saber que si buscas esa mano la vas a encontrar; estar seguro de que, al tropezar, no te dejarán caer al suelo.

Hay un momento en el que se toma la decisión de detenerse. Existe un momento en el que no hay más remedio que parar porque ya no encuentras fuerzas para avanzar. Aparece un momento en el que todo parece querer decir «basta». Ese momento ha llegado. No hay más combustible que quemar, mejor dejarse llevar por la corriente hasta  completar el ciclo.

Finaliza aquí mi ruta, no os acompañaré más. Ojalá vuestro viaje haya sido tan enriquecedor como el mío. Os doy las gracias por haber estado ahí; os pido disculpas por no haber estado, en muchas ocasiones, a la altura de las circunstancias. Me despido con el ánimo alegre, con una sonrisa y con un «idos a la mierda» bien fuerte, pues me habéis hartado con vuestra hipocresía y vuestro egoísmo."

 Nak presionó la tecla "ENTER" . Sus ojos  brillaban , su mano no tembló.