Allí llegan, arrastran los pies, la mirada fija en el infinito. No preguntéis: la respuesta no os va a gustar.
Regresan con el corazón abrasado y en las manos los restos de lo que fue su alma ¿Quién se atreverá a cruzar con ellos la línea?
Vuelven desde el fondo de las pesadillas. Ha sido un viaje del que solo se retorna con el hielo en la mirada. No intentéis redimirles; han visto demasiado, han comprobado cómo funciona el mecanismo y lo han comprendido.
Si queréis vivir en la ignorancia, no preguntéis. Si queréis seguir en vuestra plácida existencia, dejadles seguir hacia adelante con su mirada perdida, su corazón en pedazos y su alma destruida. Si, aun así, deseáis conocer su itinerario, solo tendréis que preguntar: ¿Dónde habéis estado?

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