domingo, 18 de enero de 2026

TRANSMISION

Aguardas el momento exacto. El instante en que el bajo y la batería se agarran a las tripas. La espera impaciente. Los oídos guarecidos del frío con los auriculares.

Comienzas a moverte buscando el lugar de la emisión. Deseas llegar hasta allí eludiendo los cuerpos sin rostro que tropiezan contra ti. La dirección es correcta. El vaho de tu respiración. Avanzas cada vez más aprisa. Te deslizas en una coreografía extraña y convulsa. El espasmo rítmico, la pulsión urgente.

Eres el receptor explorando la vibración exacta. El caos mueve tus pies hacia el emisor. No hay más información que el movimiento, el sudor, la mirada vacía y el eco de los antiguos mensajes.

No digas la palabra. Sigue hacia adelante. Los labios cerrados. La pista te espera. La melodía surcando el aire cargado de sudor y cerveza. Explorando el espacio donde ya no hay ni antenas ni emisoras. Tú eres la música. Avanza hasta el filo del abismo.









sábado, 17 de enero de 2026

Nak 534.0 (Silence revisited)

 Nak colecciona estrellas oscuras mientras el silencio grueso y caliente se expande en la noche huérfana de encuentros. Intenta recordar cuándo fue la última vez que pudo atrapar un instante para revenderlo en el mercado de sueños, uno de esos momentos de piel erizada y garras en las tripas.

Nak sabe que hay algo oculto en las miradas tristes de los ñandúes polacos que se arrastran en los vagones de tranvía atestados; sabe que hay algún lugar en Falsend donde los ciudadanos vomitan sobre los cuerpos de putas colocadas; sabe que hay lugares donde poder aullar y escapar de este silencio pesado y pestilente. Mientras intenta recordar lo que sabe, contempla el océano púrpura y cuenta fracasos.




DIGITAL

 Caminas sin rumbo. Te rodea la niebla. Intentas ir más deprisa. Un peso en tu interior. Las calles, sus baches; la mirada perdida al frente. Botas que  chapotean en los charcos.

Lo notas en la boca, lo sientes en la respiración. Está ahí, agazapado en tu interior. Miras por encima del hombro esperando ver, por fin, su rostro.

Deambulas por calles sucias y desconocidas. El viento del norte hiela la cara. Tus pasos son cada vez más rápidos: una marcha mecánica para dejarles atrás. Un deseo bajo el soportal; solo un espejismo.

Vagabundeas hasta que la noche te envuelve. La ciudad no significa nada. Te disuelves en la llovizna.


                     




jueves, 15 de enero de 2026

Weekend 3.0



 Nubes. Brisa fresca erizando la piel. Las ciudades se desperezan con automóviles que bostezan y vagones de metro desangelados. Una sensación de punto y seguido, de doblar esa esquina que parecía lejana, de final de ciclo.

Carteles advirtiendo sobre brokers en celo. A lo lejos aún se notan las marcas de los suicidas sobre la acera. Promesas que no sirven para nada. Respirar humo y expirar odio.

Odiar, odiarse; resistir y seguir bailando.

Dicen que sale el sol. También aseguran que Molibdeno estuvo por aquí hace años. A veces recuerdo cómo era el capitán Nak, pero desde que los especuladores me robaron Praha ya nada parece igual.

Quizás el espejo esté demasiado ajado y Alicia Liddle ya no quiera pasearse por aquí, o simplemente esté de orgía con el Sombrerero Loco y el Conejo… nunca se sabe.

Dejarse llevar por el calorcillo de la mañana, esperando que los sueños no se conviertan en pesadillas.

Conocer gente nueva que debería ser ya vieja conocida.
O tal vez olvidar gente que jamás debí conocer.
Recordar personas olvidadas.
O simplemente divagar hasta quedarse con imágenes caleidoscópicas de películas porno.

Críptico como una lata de Coca-Cola repleta de cigarrillos, o como un MP3 encendido en una habitación vacía. La televisión vomita imágenes de otro tiempo mientras nadie recuerda dónde aparqué mis convicciones amarillas.

De alguna manera esquivé ese día y regresé con una margarita. ¿O simplemente me volví a engañar?

A lo lejos parpadean los recuerdos perdidos, las palabras olvidadas y los sueños burlones.

Veremos en qué queda todo esto. Limpiaremos los restos de buenas intenciones y arrancaremos de nuevo, sin pensar. Sin mirar atrás.

Los pequeños trocitos de mi corazón, recogidos en una urna de metacrilato, me acompañan en el enésimo fracaso. ¿No me crees? Sus ojos de carnerito me hacían reír.

Por ahora se ha instalado en mis sueños y no hay manera de lograr que apriete el gatillo.

Lejos, muy lejos; allí donde los sueños tienen forma de rostro, donde las lágrimas se esconden tras copas manchadas de carmín, donde las chicas ya no piden dinero… tan lejos que no queremos volver.

Ayer creí atrapar un deseo. Estaba tan cerca que casi pude rozarlo con la punta de los dedos, pero se escurrió como algo blando, como un espejismo. Creí ver una señal en las nubes. Se ven cosas raras en días tan extraños.

Esta tarde intenté no tomar la pastilla, pero es tan fácil cerrar los ojos y ver crecer los sueños con rostro.

Más tarde o más temprano, el patético Nak dejará de cortarse el pelo al dos y seguirá prisionero de sus pensamientos. Dejémosle elucubrar.

A lo lejos dicen que hay un océano. Desde aquí solo puedo verme sobrevivir.

Las zapatillas, el pelo corto y el sabor de la cerveza fresca. Algunos sueños se apelmazan en las sábanas revueltas. Suena la brisa nocturna y canciones que jamás compartieron. Sabía las palabras adecuadas, pero no era tiempo de pronunciarlas. Nunca habría tiempo.

Agarrado al vaso, intentaba no naufragar. Trataba de escuchar las nubes o atrapar imágenes para noches como esta.

El sabor de sus muslos en los labios y otro sueño para sonreír.


                       

martes, 13 de enero de 2026

DEAD SOULS

Avanzas por el pasillo. Las paredes, blancas. Los fluorescentes parpadean.  Caminas sin que te importe el frío; tu meta es avanzar. Atrás puede que ya no quede nada. Nunca hubo nada.

El pasillo quizás no lleve a ninguna parte. Ignora esas voces. Rechaza los sonidos que parecen perseguirte. Sigue al frente. Marca el paso. El camino siempre es hacia delante; desestima los cruces: solo es posible un camino.

Las sombras han huido. Escucha el eco de tus botas resonando en el suelo. Querrías estar solo, pero esas voces siguen ahí. Siempre parece haber una puerta más, un umbral que se debe traspasar, pero el pasillo no tiene fin; las luces parpadean sobre tu cabeza y las voces no dejan de llamarte.


                                 







domingo, 11 de enero de 2026

SOMETHING MUST BREAK

El monstruo está ahí. Ruge en sueños. Ahí está la bestia: el ansia, la angustia, el miedo. Míralo: ahí está. Se asoma despacio, se despereza.

Ojalá hubiese opciones. No hay arrepentimiento. No hay marcha atrás. Ya han decidido, ya has tomado la decisión.

Allí respira la alimaña, aguardando el gesto que la despierte. Petrificado por su respiración, comienzas a preparar la huida o el ataque.

Resopla la fiera y no hay marcha atrás. Es el momento de verse reflejado y romper, por fin, el espejo.


                  


jueves, 8 de enero de 2026

THE KILL



Contar la munición. Miedo en la garganta. Lluvia eterna en sus ojos. Balance de  bajas. No siempre el final es abrupto; el comienzo es rápido. No hay tiempo para pensar. Irreflexivo. Quitar el seguro. Hacia adelante, con estúpida resolución, acercándose al final de manera sincopada.

Una mano sostiene las llaves de un vehículo. Calles húmedas. El aliento se condensa. El final se acerca; nunca estuvo lejos. Se escuchan disparos. Revisar de nuevo la munición. Ojos inexpresivos. No debe quedar nadie. Vaciar el cargador. No hay nadie. Solo el silencio, la lluvia y el horror ante el espejo.



                        



Contar la munición. Miedo en la garganta. Lluvia eterna en sus ojos. Hacer balance de las bajas. No siempre el final es abrupto; el comienzo es rápido. No hay tiempo para pensar. Irreflexivo. Quitar el seguro. Hacia adelante, con estúpida resolución, acercándose al final de manera sincopada. Una mano sostiene las llaves de un vehículo. Calles húmedas. El aliento se condensa. El final se acerca; nunca estuvo lejos. Se escuchan disparos. Revisar de nuevo la munición. Los ojos sin expresión. No debe quedar nadie. Vaciar el cargador. No hay nadie: solo el silencio, la lluvia y el horror ante el espejo.
Contar la munición. Miedo en la garganta. Lluvia eterna en sus ojos. Hacer balance de las bajas. No siempre el final es abrupto; el comienzo es rápido. No hay tiempo para pensar. Irreflexivo. Quitar el seguro. Hacia adelante, con estúpida resolución, acercándose al final de manera sincopada. Una mano sostiene las llaves de un vehículo. Calles húmedas. El aliento se condensa. El final se acerca; nunca estuvo lejos. Se escuchan disparos. Revisar de nuevo la munición. Los ojos sin expresión. No debe quedar nadie. Vaciar el cargador. No hay nadie: solo el silencio, la lluvia y el horror ante el espejo.

miércoles, 7 de enero de 2026

EXERCISE ONE

Ponga atención. No repetiremos las instrucciones. Olvide las distracciones. Deje su mente en nuestras manos. Enfoque sus pensamientos en ese punto. Sí, usted sabe qué le estamos pidiendo. Cierre los ojos.

Siga el ritmo; sienta cómo retumba en sus tripas. Afuera no le espera nadie: solo lluvia, silencio y luz gris. Requerimos su máxima colaboración.

Los neones, los tranvías; eso parece ocurrir en otro lugar. Ignore las intromisiones. Concéntrese en el latido de su corazón. Inspire. Expire. Es vital que mantenga el interés.

Recuerde: le rogamos entrega total. Deje que le llevemos hasta el fondo, hasta que decidamos que hemos llegado al final del primer ejercicio.






Nak 533.0 (Fatum revisited)

El Océano se intuye en los olores y las miradas; se deconstruye un amanecer hipnótico. Ciudadanos y metronautas desayunando sus mentiras mientras aguardan en la estación.

La mañana sorprendió a Nak pintando una sonrisa falsa en un mediodía de ciencia ficción. Las señales se mostraban por toda la ciudad: ñandúes polacos señalando al oeste, el Ruysm crecido con aguas de color magenta, ululadores de los pantanos danzando en círculos, muchachas pálidas buscando oficinistas díscolos, el Océano devorando surfistas...

En la terminal del ferrocarril aéreo se acumulaban despedidas en sórdida hipocresía. La noche, finalmente, le sorprendió arrancando pesadillas de su almohada, tal como habían anunciado todos los signos.




martes, 6 de enero de 2026

The Young Men.

Allí llegan, arrastran los pies, la mirada fija en el infinito. No preguntéis: la respuesta no os va a gustar.

Regresan con el corazón abrasado y en las manos los restos de lo que fue su alma ¿Quién se atreverá a cruzar con ellos la línea?

Vuelven desde el fondo de las pesadillas. Ha sido un viaje del que solo se retorna con el hielo en la mirada. No intentéis redimirles; han visto demasiado, han comprobado cómo funciona el mecanismo y lo han comprendido.

Si queréis vivir en la ignorancia, no preguntéis. Si queréis seguir en vuestra plácida existencia, dejadles seguir hacia adelante con su mirada perdida, su corazón en pedazos y su alma destruida. Si, aun así, deseáis conocer su itinerario, solo tendréis que preguntar: ¿Dónde habéis estado?





viernes, 2 de enero de 2026

Límites

Quisiera retomar el juego, pero desconoce que las reglas ya no son las que antes le permitían doblegar al adversario. Intenta las viejas tretas que funcionaban en el pasado, y estas son ya tan conocidas que el contrincante solo tiene que mantenerse firme para evitar los dardos. El campo de juego ha cambiado, no sirven las tácticas que aseguraban victorias y se encuentra totalmente fuera del tablero.

Añora sentirse el centro de atención; echa de menos saber que le tiene en su poder; extraña chascar los dedos y tenerle a su lado, dispuesto a recoger las migajas que ofrece.

Desearía retomar el juego del poder y aprieta fuerte los puños al comprobar que, para eso, hacen falta dos y ya no hay nadie en la habitación.