martes, 8 de marzo de 2011

Nak 5.0

                             El joven Nak creía haber olvidado algo en su apartamento, pero ahora le preocupaban otros asuntos. La muchacha no podía perderse entre la multitud de ciudadanos legañosos, aunque era de lo más normal y podía confundirse con cualquiera; de todas maneras había resuelto asuntos más difíciles, como aquella vez que tuvo que perseguir a un gordo tratante de sueños.


                                    La Dirección de Tzaragoza apenas le había dado instrucciones, pero a Nak no le pagaban por pensar. El metro iba repleto de ciudadanos elegantes y ñandúes polacos somnolientos. Para evitar problemas se pegó a su objetivo, la chica le sonrió; el resto sería fácil: un forcejeo y unos pequeños gritos.


                                      Caía un fuerte aguacero de ciruelas. Pasaron por un callejón. El asunto se reduciría a unas líneas en la prensa y a las lágrimas de un adolescente.


                                         Nak siguió maldiciendo el olvido de su revólver. Las ratas corrieron a su encuentro. La chica limpió su navaja y se alejó pensando en los vuelos cíclicos de las palomas ciegas. Nak, mientras mordía a las ratas, se arrastró hasta un dispensario.




Nak 4.0

                          Beber la última copa antes de subir al patíbulo. Afuera comienza a nevar en azul muerte y el viento traía susurros de adolescentes libidinosas.

 Westplaw. (Agencias) “El cadáver de un ñandú polaco fue encontrado en el parque del noroeste. Las autoridades están intentando identificar sus huellas, nadie lo ha reconocido”

Si alguien reclamase el cuerpo se vería envuelto en un asunto desagradable. ¿Qué haría en nuestro pequeño pueblo un desconocido ñandú polaco?. No damos crédito a este hecho, los periódicos cuentan tantas mentiras. Los tratantes de sueños y algunos ciudadanos despistados agotaron la historia y la olvidaron cuando un seminarista violó a una vaca suiza... aquello si que trajo cola.

El cura me ha absuelto, aunque yo no soy el culpable. Me sobrecoge el hecho de haber devorado a Jesús sin ser católico, pero Dios es tan misericordioso. El curita, que violó a una vaca suiza, suelta latinajos a mansalva que golpean a los testigos en plena frente.

El truco resultó, cuando se agachó para musitar otra letanía abrí la trampilla; no creo que sufriese mucho. Quiso conservar la sotana hasta el final, era un espectáculo divertido ver como el viento dejaba ver unas piernas huesudas cuando soplaba en dirección contraria.

Nak se despojó de sus ropas de verdugo y se alejó canturreando una tonada desafinada y sórdida.





viernes, 4 de marzo de 2011

Nak 3.0

                                       Los ojos de los ñandúes polacos les siguen, son repeticiones rítmicas del mismo semblante, les rodea un torbellino de edificios proyectados para suicidas.

                                       Huyeron de la suciedad de los callejones: purgatorio maligno y soterrado, para encaramarse a las brillantes farolas de vanadio. Caerán al suelo y reirán con ganas mientras, a lo lejos, se oye el silbato de los tratantes de sueños.

                                       Nak los ve pasar danzando ante las cristaleras de los cafés. El sol, moribundo, da su último y desesperado suspiro en brazos de nubes verdes; en sus caras se reflejan el vacío de la existencia y la monotonía de los días sin fin.

                                         Nada podía hacer que los relojes señalasen hacia poniente al ritmo marcado por la brisa. La multitud no cesa de gritar los nombres del amor.




Nak 2.0

                                        Excelente interpretación la de Nak. Las ovaciones de los tratantes de sueños llegaban a envanecerle todavía un poco más. Los Ciudadanos sebosos que declaran en tu defensa jamás mencionaron a la pequeña bailarina que se descolgaba de la cruz todas las noches.

                              La calva del juez se derretía bajo la mirada atónita de los ñandúes polacos. Un carro empujado por alguien con acento extranjero. Un buitre es alcanzado por los disparos erráticos de un tal Funnytutti  cuando intentaba declarar en tu contra

.

                                   ¡Victoria! Clamaban los oráculos

                                   ¡Victoria! Clamaban los desesperados

                                   ¡Victoria!



                                  Pero Victoria había perdido el tren en la intersección de Krasny-Bor.
 

                                Nak pedaleó cansinamente arrastrando su carrito de helados. El juez le había declarado inocente de todos aquellos horrendos crímenes que había cometido. Nak había disimulado desconocer los cargos. Ahora sonreía mientras vertía arsénico en los helados de vainilla que pronto serían lamidos con tierna avidez lúbrica por las muchachitas tísicas del colegio religioso.


sábado, 19 de febrero de 2011

Viejos conocidos

Conocer personas nuevas que deberían ser ya viejos conocidos o tal vez olvidar gente que jamás debí conocer o recordar personas olvidadas o simplemente divagar hasta quedarse con imágenes caleidoscópicas de películas porno.
Críptico como una lata de cola repleta de cigarrillos o como un mp3 encendido en una habitación vacía.
La televisión vomita imágenes de otro tiempo mientras nadie se acuerda en que lugar aparqué mis convicciones amarillas.
De alguna manera logré esquivar ese día y regresé con una margarita ¿o simplemente me volví  a engañar?
A lo lejos parpadean los recuerdos que perdimos, las palabras olvidadas y los sueños burlones.