Abre los ojos ;está ahí, al alcance de sus manos, pero tan lejano como las constelaciones.
Imagina sin metáforas, y sonríe.
La sonrisa sigue prendida en sus ojos todo el día, le persigue en sus sueños, le aguarda en su despertar; sin adornos.
Todo es más sencillo.
Esperará a que, en otra vida, las cartas sean repartidas de otra manera, aguardará a que otro viento imagine cielos más grises, otras conversaciones menos planas; siempre esperará porque nunca pierde la esperanza.
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