jueves, 31 de marzo de 2011

Filatelia

Érase una vez, hace mucho tiempo, un hombre que paseaba solitario bajo los soportales de su ciudad; se guarecía de la lluvia que caía rítmicamente imitando una vieja canción. Sus ojos parecían tristes, se diría que miraban hacía otros días lejanos, las manos siempre en los bolsillos y en los labios una media sonrisa
Entraba en los bares vacíos, eludiendo el griterío de los jóvenes, los golpes en las mesas de los jugadores de dominó y las discusiones sin sentido de los jugadores de cartas. Parecía esperar algo ,quizás deseaba esperarlo mientras acariciaba suavemente un sobre ajado con estampillas ya borrosas.

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