lunes, 28 de marzo de 2011

Nak 13.0

Las luces de la ciudad parpadean al otro lado de la bahía. Una conversación tremendamente estúpida escuchada en el pub  mientras sus ojos se mantienen en sus tremendas tetas, en su pantalón esculpiendo un culo peligroso.
Al pobre bobo se le caía la baba, me  hubiese gustado tirarle la copa encima o ponerle la zancadilla. Sonaba la musiquilla de la trepanación nocturna coreada por la legión de estúpidos útiles.
Cerró los ojos, tal vez en otra ocasión, tal  vez en otra vida; nunca  es el momento propicio.
Deseaba ser otro mientras veía pasar su hermoso culo. Suspirando y resoplando. Je, sin tiempo para evitar el poste o meter el zapato en la enorme, caliente y pastosa mierda de perro. ¿Para qué ser otro, si siendo uno mismo eres igual de desgraciado?
Dejándose ir despacio, sintiendo el aire en la cara; saboreando imágenes, recordando sabores.
Se agarró la cartera, al fin y al cabo todo tiene un precio...incluso aquello que no existe.
La luminosidad agresiva de los días nublados. Unas palabras que llegan de no sé donde. Cuéntame tu secreto .A veces una sonrisa, a veces sólo es querer cerrar los ojos y dormir .Noches salpicadas de angustia. Cuéntame tu secreto  illetes de 20,botellines y siempre la impresión de que todo cambiará si nos damos rápidamente la vuelta y la fiera no nos devora
 Aquellos viejos libros, aquellas viejas canciones, aquellos viejos gestos...todo quedó atrás, perdido entre la nada y la desesperada huída hacia adelante. Los rostros inexpresivos del metro, las medias que acarician muslos hechos para ser mordidos, las cabelleras rubias y las bocas frescas.
Ha llegado el momento de dejarse llevar y caer en los brazos de la desidia.
Lejos aun podemos intuir aquello que perdimos mientras silban canciones olvidadas.
Ese ruido rondando en la cabeza .La explosión sin control, la huella de unos labios grasientos en la copa y la sensación de haber estado haciendo el gilipollas . Sorbes fuerte, muy fuerte y dejas que la sensación anestesiante te inunde desde la nariz para seguir hablando como una cotorra, para bailar, para saber que follarás como un toro hasta que tu polla la reviente. Envuelto en vómitos y moco...y tu sonrisa de imbécil llena toda las pantallas de vídeo de la ciudad cochambrosa
En los recuerdos siempre llueve...como en Blade Runner pero en más chungo; cervezas calientes, cigarrillos húmedos...y siempre sonando una canción odiada.
Ahí está, solamente hay que acercar la mano y sentir su piel .Esos centímetros que son distancias inabarcables .A veces es una mirada que acaricia, otras un silencio cargado de palabras; las más, palabras que no dicen nada.
 Girando en una espiral que lleva  a la próxima cerveza, rodando en una tarde maravillosa y cálida compartiendo su gesto cómplice. 

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